Una reflexión sobre la locura en que vivimos.
¿Cómo te quieres morir: con un suspiro o una explosión?
Siempre tuve una visión sencilla de la vida: trabajar en algo que me guste para tener una existencia tranquila, feliz y con propósito y, al final, poder irme en paz, rodeado de la gente que uno quiere. Sentir que fui una buena persona y que habrá un buen recuerdo de mi, de que siempre saludaba 😆 .
Quizás soy simplemente un aburrido , pero creía que todos teníamos en mente algo así, más o menos, cada uno a su manera, pero en el fondo parecido.
A medida que me he ido haciendo mayor, me he dado cuenta que eso de "cómete el mundo" que nos enseñaron de jóvenes era un espejismo, una mentira porque todo lo que necesitamos, realmente ya lo tenemos, de hecho menos es más.
Por eso siempre interpreté a las jóvenes estrellas del rock o del cine, muertas por sus excesos, como algo extremo, algo casi patológico, fruto de profundos problemas personales que les empujaba al abismo, a terminar su vida con fuegos artificiales. Quemarlo todo, hasta que no de para más.
No obstante, ultimamente empiezo a ver este patrón también en quienes dominan el mundo, sean viviendo de manera perversa, librando guerras que pueden acabar con la humanidad, impulsando carreras de exploración interplanetarias o de super Inteligencias Artificiales cuyos efectos pueden ser catastróficos.
Personas temerarias, que ven en su finitud, en sus limites, no como una razón para desacelerar sino una para acelerar y subir la apuesta, como si fuera un casino.
No se quieren ir tranquilos, sino quemándolo todo y tampoco les pesa tener muchas victimas en la conciencia. Sólo tienen prisas para que ese ego inagotable no se quede sin alimento.
Y este patrón va más allá de la actualidad sino que quizás remonte a nuestra orígenes. Como especie, hemos ido avanzando y desarrollando tecnologías cada vez más audaces, también gracias a personas así, que querían cambiar la faz de la tierra o dominarlo todo, que quisieron aventurarse hasta el punto de no retorno. Aventureros, exploradores, mercenarios, empresarios...
Quizás sea gracias a esta inquietud muy humana, para bien y para mal, que hemos pasado de ser un primate insignificante a transformar el planeta a nuestro antojo.
Pero, ¿hemos avanzado de verdad gracias a este atrevimiento? ¿Adónde nos van a llevar estos "audaces" modernos? ¿En ese último instante, habrá merecido la pena vivir por encima de nuestros límites?
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Categorías: : Reflexiones